Todo perfil botánico publicado en Natugreens termina con una sección de referencias con formato, en la que cada información relevante puede rastrearse hasta la fuente de la que procede. En un tema que afecta a la salud y a la seguridad de las personas y de los animales domésticos, esta práctica permite al lector comprobar por su cuenta lo que se ha dicho, entender de dónde viene cada afirmación y advertir cuándo una información se apoya en estudios sólidos y cuándo procede de registros más modestos. Esta página explica qué tipos de fuentes aparecen en esas referencias, cómo ponderamos la evidencia y qué precauciones tomamos con los nombres de las plantas.
Bases taxonómicas
Antes de hablar de usos, compuestos o seguridad, hay que saber con exactitud de qué planta se trata. Por eso la identidad de cada especie se verifica en bases taxonómicas internacionales y regionales, que registran nombres aceptados, sinónimos, autores y distribución geográfica. Entre las que aparecen con frecuencia en las referencias del sitio están:
- Biodiversity Heritage Library: acervo digital de obras botánicas históricas, útil para consultar descripciones originales de especies y textos clásicos de referencia que difícilmente serían accesibles de otro modo.
- eFloras: reúne floras regionales publicadas, como Flora of China y Flora of North America, con descripciones morfológicas detalladas y claves de identificación.
- Flora e Funga do Brasil: proyecto mantenido por el Jardín Botánico de Río de Janeiro, que sirve de base para la nomenclatura, la distribución y el estado de las especies nativas o naturalizadas en territorio brasileño.
- IPNI (International Plant Names Index): índice de nombres científicos de plantas vasculares y de sus datos de publicación, utilizado para verificar la autoría y la obra en la que cada nombre se publicó por primera vez.
- Missouri Botanical Garden: institución de investigación de Estados Unidos que mantiene la base de datos nomenclatural Tropicos y el Plant Finder, cuyas fichas de especies aportan información sobre el cultivo y las características generales de las plantas.
- POWO (Plants of the World Online): base de datos mantenida por los Royal Botanic Gardens, Kew, consultada como fuente para el nombre aceptado, los sinónimos y la distribución nativa. Natugreens se limita a citar POWO en las referencias y no tiene ninguna colaboración ni vínculo institucional con Kew.
- USDA Plants Database: base del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, con información sobre la nomenclatura, la distribución y el estado de las plantas en territorio estadounidense.
- World Flora Online: iniciativa internacional que busca consolidar una lista de consenso de las especies de plantas conocidas, útil para cruzar datos con las demás bases.
Cuando dos bases discrepan sobre el nombre aceptado de una especie, algo que ocurre con cierta frecuencia, el perfil adopta la posición mejor fundamentada y registra el sinónimo relevante para que el lector no se pierda al buscar en otras fuentes.
Bases científicas y de seguridad
Para la composición química y los estudios sobre efectos, interacciones y toxicidad, las referencias remiten a bases bibliográficas, organismos públicos y revistas científicas. Los ejemplos siguientes son fuentes que aparecen realmente en los perfiles publicados:
- ASPCA (Animal Poison Control): centro de control de intoxicaciones de la American Society for the Prevention of Cruelty to Animals, consultado cuando el perfil aborda el riesgo de una planta para perros, gatos, caballos y otros animales domésticos.
- DOI (Digital Object Identifier): sistema de identificadores permanentes para publicaciones académicas. Siempre que un artículo tiene DOI, usamos ese identificador en la referencia, porque sigue llevando al artículo exacto aunque la editorial cambie la dirección de la página.
- IUCN Red List: lista de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza que evalúa el riesgo de extinción de las especies, citada cuando el estado de conservación de la planta merece atención.
- Merck Veterinary Manual: manual de referencia en medicina veterinaria, consultado sobre todo en cuestiones de toxicidad para animales.
- NCCIH (National Center for Complementary and Integrative Health): agencia federal de Estados Unidos, dependiente de los National Institutes of Health, que publica resúmenes sobre lo que se sabe y lo que todavía no se sabe acerca de los productos naturales.
- PubMed y PMC: bases de la National Library of Medicine de Estados Unidos. PubMed indexa resúmenes de la literatura biomédica y PMC ofrece el texto completo de parte de esos artículos, y ambas figuran entre las fuentes que más aparecen en las referencias del sitio.
- ResearchGate: red en la que los investigadores depositan copias de sus propios trabajos, utilizada solo como vía de acceso a un texto cuando no está disponible por otro medio. La referencia siempre identifica la publicación original.
- Revistas científicas: artículos publicados en editoriales y plataformas académicas como MDPI, Oxford Academic, PLOS, ScienceDirect, Springer, Taylor & Francis y Wiley Online Library. Por lo general, estos artículos pasan por una revisión por pares en la propia revista antes de publicarse, aunque el rigor de ese proceso varía de una revista a otra.
Cómo leemos la evidencia
No todos los estudios tienen el mismo peso, y una información solo tiene sentido cuando se sabe de dónde procede. Por eso organizamos la lectura de las fuentes en una especie de pirámide, del tipo de evidencia más sólido al más débil.
En la cúspide están las revisiones sistemáticas, que reúnen y comparan varios estudios sobre una misma pregunta, y las monografías oficiales publicadas por organismos de salud, que ya resumen lo que respalda la literatura. Justo debajo se sitúan los ensayos clínicos, en los que la planta o un extracto suyo se prueba en personas en condiciones controladas. A continuación aparecen los estudios preclínicos, realizados en laboratorio, con células o en modelos animales, que ayudan a entender los mecanismos pero no siempre se confirman en el organismo humano. En la base están la etnobotánica y el registro del uso tradicional, que documentan cómo distintos pueblos han usado la planta a lo largo del tiempo.
Un mismo perfil puede incluir información de todos estos niveles, pero cada dato va identificado para que el lector sepa si tiene delante un resultado clínico, un hallazgo de laboratorio o un uso tradicional. Estar en la base de la pirámide no invalida una información. El conocimiento tradicional tiene un valor propio y a menudo orienta la investigación científica, aunque, por sí solo, aporta menos fuerza de evidencia sobre eficacia y seguridad que un ensayo bien diseñado. Ningún perfil sustituye la orientación de un profesional de la salud.
Nomenclatura
Cada perfil se organiza en torno al nombre científico aceptado de la especie, con su autor correspondiente. Muchas plantas han acumulado varios nombres a lo largo de la historia de la botánica, y esos sinónimos aparecen enumerados para que el lector reconozca la misma especie en textos antiguos o en fuentes que todavía usan otra clasificación. Un sinónimo no indica una planta distinta, y por eso nunca se trata como tal.
El mismo cuidado se aplica a los autónimos, los nombres infraespecíficos que repiten el epíteto de la especie, como en Achillea millefolium subsp. millefolium. Designan la parte de la especie que contiene su tipo nomenclatural y no una planta aparte, así que no los presentamos como si fueran otra especie ni creamos perfiles separados para ellos cuando la literatura no hace esa distinción.
Las familias botánicas siguen la circunscripción actual, basada en estudios de parentesco evolutivo, como la clasificación del Angiosperm Phylogeny Group. Esto explica por qué algunas plantas aparecen en familias distintas de las que figuran en libros más antiguos.
Los nombres populares exigen una atención especial en un sitio publicado en varios idiomas. En cada versión, los nombres vernáculos se buscan en fuentes del propio idioma y de la propia región y nunca se traducen al pie de la letra del portugués, ya que una traducción literal puede dar lugar a un nombre que nadie usa o, peor aún, al nombre de otra planta.
Límites de las fuentes
La literatura científica cambia con el tiempo. Los nuevos estudios pueden confirmar, matizar o contradecir lo que se sabía, y las propias bases taxonómicas revisan nombres y clasificaciones con cierta regularidad. Cada perfil refleja lo que decían las fuentes consultadas en la fecha de su revisión, y las referencias permiten comprobar esa base en cualquier momento.
Si encuentra alguna discrepancia entre un perfil y una fuente fiable, ya sea un nombre desactualizado, una referencia que no coincide o una información que ha cambiado, le pedimos que nos avise a través de la página de Contacto. Cada aviso se analiza y, cuando procede, el perfil se corrige.
Última revisión de esta página: 2026-10-31