El ruibarbo, Rheum rhabarbarum L., es una herbácea perenne de gran porte de la familia Polygonaceae, la misma agrupación botánica que reúne a la acedera, la polígona japonesa y el alforfón. La planta forma una roseta basal densa a partir de una corona leñosa perenne, y lo que salta a la vista en cualquier bancal donde esté asentada son las hojas: láminas acorazonadas de medio metro sostenidas por pecíolos carnosos y gruesos, teñidos de verde, rosa o rojo según el cultivar.

La especie es nativa de una franja que va del sur de Siberia al norte y al centro de China, una región de inviernos rigurosos y veranos cortos que moldeó una planta dependiente del frío para completar su ciclo. Fue Carl Linnaeus quien la describió formalmente en 1753, en el primer volumen de Species Plantarum, y desde entonces el nombre ha atravesado dos siglos y medio de confusión nomenclatural con especies vecinas del género, un enredo que solo se asentó con las revisiones taxonómicas recientes.
Lo que hace notable a Rheum rhabarbarum no es únicamente su tamaño. Es el contraste interno de la planta: la misma estructura foliar produce un pecíolo que se convirtió en ingrediente de tartas y compotas en el norte de Europa y una lámina foliar que concentra oxalatos solubles en proporciones que la vuelven peligrosa. Pocas especies hortícolas muestran una división tan nítida entre partes aprovechables y partes tóxicas, y esa dualidad ocupa el centro de la identidad botánica del ruibarbo.
Taxonomía
La posición sistemática de la especie está bien resuelta y las bases taxonómicas de referencia la reconocen sin divergencias. El nombre aceptado es Rheum rhabarbarum L., publicado en Species Plantarum 1: 372, en 1753, registrado en el IPNI con el identificador 301818-2.
- Reino: Plantae
- División: Magnoliophyta (angiospermas)
- Clase: Magnoliopsida (eudicotiledóneas)
- Orden: Caryophyllales
- Familia: Polygonaceae Juss.
- Subfamilia: Polygonoideae
- Tribu: Rheeae
- Género: Rheum L.
- Especie: Rheum rhabarbarum L., 1753
Sinónimos
Plants of the World Online, mantenido por el Royal Botanic Gardens, Kew, trata como sinónimos de Rheum rhabarbarum los siguientes nombres:
- Rhabarbarum verum Garsault (nombre publicado en una obra rechazada)
- Rheum franzenbachii Münter
- Rheum undulatum L.
- Rheum undulatum var. longifolium C.Y.Cheng & T.C.Kao
- Rheum × cultorum Thorsrud & Reisaeter
El caso de Rheum undulatum merece una nota. Linnaeus publicó ese nombre en 1762, en la segunda edición de Species Plantarum, y trató como especie distinta un material que hoy se reconoce como perteneciente al mismo taxón. Buena parte de la literatura hortícola del siglo XIX y de comienzos del XX todavía opera con esa separación, lo que explica por qué los catálogos antiguos de semillas traen ambos nombres uno al lado del otro como si fueran plantas diferentes.
Etimología
El nombre genérico Rheum deriva del griego rhēon, término que designaba la droga vegetal importada de Oriente y que la tradición etimológica asocia al antiguo nombre del río Volga, Rha, una de las rutas por donde el material llegaba al Mediterráneo. El epíteto rhabarbarum viene del latín medieval rha barbarum, literalmente «rha de los bárbaros», expresión que registraba la percepción europea de la planta como producto de tierras extranjeras y lejanas. En español, «ruibarbo» es la acomodación fonética directa de esa misma raíz latina.
Descripción Morfológica del Ruibarbo
Rheum rhabarbarum es una herbácea perenne robusta, de hábito en roseta basal, completamente caduca en invierno. El follaje alcanza de 60 a 120 centímetros de altura, y la planta llega a cerca de 2 metros cuando emite el tallo floral. El crecimiento parte de una corona leñosa persistente, que se expande lateralmente año tras año y sostiene la longevidad de la mata.
Hojas
Las hojas basales son la estructura más conspicua de la especie. La lámina mide de 20 a 50 centímetros de longitud por 15 a 40 centímetros de anchura, con forma acorazonada a orbicular y margen ondulado a crespo, nunca profundamente lobulado. La cara superior es verde oscura y la inferior más clara, con nerviación principal palmeada y muy saliente. El pecíolo es carnoso y suculento, de 20 a 60 centímetros de longitud por 2 a 4 centímetros de diámetro, con sección transversal aproximadamente semicilíndrica y coloración que varía del verde al rojo intenso según el cultivar. En la base de cada pecíolo hay una ócrea membranosa, estructura característica de las Polygonaceae, formada por la fusión de las estípulas alrededor del nudo.
Las láminas foliares contienen oxalatos solubles en concentración elevada, del orden del 0,5 al 1,0 por ciento del peso fresco, además de derivados antraquinónicos. La ingestión de las hojas provoca intoxicación en personas y en animales domésticos, y esa toxicidad es una característica permanente de la planta, no un riesgo eventual.
Flores
La inflorescencia es una panícula terminal erecta y ramificada, de 30 a 60 centímetros de longitud, emitida a partir del segundo o tercer año de vida de la mata. Las flores individuales son pequeñas, de 3 a 5 milímetros, hermafroditas, con seis tépalos de coloración blanquecina a crema verdosa, nueve estambres y ovario súpero trígono. La apertura ocurre entre el final de la primavera y el comienzo del verano en el hemisferio norte, típicamente de mayo a junio.
Frutos y Semillas
El fruto es un aquenio trígono envuelto por tres alas membranosas anchas, que mide de 7 a 10 milímetros de longitud y presenta coloración castaño clara a rojiza cuando madura. Cada fruto contiene una única semilla. Las alas confieren al aquenio una superficie de arrastre considerable en relación con su masa, lo que sostiene la dispersión por el viento.
Raíz y Tallo
El sistema subterráneo combina una corona leñosa superficial, técnicamente un rizoma engrosado, con raíces carnosas pivotantes y ramificadas que descienden de 40 a 60 centímetros en el perfil del suelo. En plantas maduras la corona alcanza de 10 a 25 centímetros de diámetro y concentra múltiples yemas de crecimiento, que rebrotan cada primavera. Esa arquitectura es lo que permite a la mata permanecer productiva durante una o dos décadas en el mismo lugar, algo poco común entre las hortalizas.
Distribución y Hábitat
El área de distribución natural de la especie se extiende del sur de Siberia al norte y al centro de China, y abarca las estepas y las laderas montañosas del interior asiático. El hábitat original reúne suelos profundos y bien drenados de vertientes y márgenes de cursos de agua, en ambientes de verano corto e invierno prolongado y severo.
Fuera del área nativa, el ruibarbo acompañó la expansión de la horticultura europea y norteamericana y hoy aparece en casi toda la zona templada del hemisferio norte. En las Américas hay registros de presencia espontánea en Alaska, el Yukón, las provincias canadienses y una larga lista de estados del norte de los Estados Unidos. En Europa la especie consta como naturalizada en Gran Bretaña, Irlanda y Noruega, con establecimiento de grado incierto en Dinamarca, Finlandia y Suecia.
La naturalización es del tipo persistente, no invasora. Las poblaciones espontáneas suelen corresponder a matas remanentes de huertos abandonados o a fragmentos de corona dispersados junto con tierra removida, y no hay documentación de comportamiento agresivo sobre la vegetación nativa en ninguna de las regiones donde la planta escapó del cultivo.
En cuanto a las exigencias ambientales, la especie ocupa desde el nivel del mar hasta cerca de 2.000 metros de altitud en latitudes templadas, requiere una pluviosidad anual entre 600 y 1.200 milímetros bien repartida y prospera en suelos profundos, fértiles, ricos en materia orgánica y bien drenados, con pH entre 6,0 y 7,0. Los suelos encharcados o fuertemente ácidos comprometen la corona. El factor limitante decisivo es térmico: la planta necesita un periodo invernal con temperaturas por debajo de los 5 grados Celsius durante seis a ocho semanas para vernalizar, y soporta frío extremo, hasta cerca de 30 grados bajo cero.
En Brasil, el cultivo solo se sostiene en regiones altas de invierno pronunciado, como la Serra Gaúcha, la Serra Catarinense y la región de Campos do Jordão. No existe producción comercial de peso en el país, y las plantas que se encuentran son mayoritariamente de huerto doméstico, heredadas de linajes traídos por inmigrantes europeos.
Cultivo
La propagación estándar es vegetativa, por división de coronas maduras de tres a cuatro años, hecha en otoño o a comienzos de la primavera, con cada división cargando dos o tres yemas viables. La propagación por semilla es posible, pero genera descendencia genéticamente variable, lo que la restringe a programas de mejoramiento y a unos pocos cultivares seleccionados para esa vía, como ‘Glaskin’s Perpetual’. El marco de plantación habitual queda entre 90 y 120 centímetros en todas las direcciones, reflejo del volumen que ocupa una mata adulta.
Se trata de un cultivo exigente en nutrientes y en materia orgánica, lo que explica la incorporación regular de compost o estiércol curado en los bancales y la cobertura nitrogenada al reanudarse el crecimiento primaveral. La planta pide sol pleno; un sombreado acentuado reduce el vigor de los pecíolos. Una práctica rutinaria en cultivo es el corte de los tallos florales apenas despuntan, ya que la floración desvía recursos de la producción vegetativa.
Entre los problemas fitosanitarios, la podredumbre de corona causada por especies de Phytophthora es el más grave y está directamente asociado al encharcamiento. La mancha foliar por Ascochyta rhei produce lesiones circulares castaño rojizas en las láminas. Del lado de la fauna, el gorgojo Lixus concavus perfora pecíolos y corona, las babosas y los caracoles atacan la brotación tierna en primavera y los pulgones colonizan el envés de las hojas y los tallos florales. El virus del mosaico del nabo también infecta a la especie y provoca mosaico y deformación foliar.
La recolección comienza solo en el segundo año después de la plantación, para no agotar la corona en formación, y se hace por tracción y torsión del pecíolo en la base, nunca por corte, un procedimiento que evita dejar tocones expuestos a la pudrición. La práctica británica de forzado, desarrollada en Yorkshire, cubre las matas en invierno con recipientes opacos y produce, en la oscuridad, pecíolos ahilados precoces, tiernos y de coloración rosada intensa.
Cultivares
La diversidad cultivada es amplia, con selecciones orientadas por color, vigor, fibrosidad y época de producción. Entre las más difundidas están ‘Canada Red’, de pecíolos rojos por dentro y por fuera; ‘Crimson Cherry’, de porte compacto; ‘Glaskin’s Perpetual’, propagable por semilla y productivo ya en el primer año; ‘Timperley Early’, cultivar británico precoz de pecíolos rosados; ‘Valentine’, de pigmentación profunda y baja fibrosidad; y ‘Victoria’, selección británica clásica del siglo XIX que sigue entre las más plantadas.
Fenología
El ciclo anual comienza con el rebrote de las yemas de la corona a principios de la primavera, en cuanto suben las temperaturas del suelo, y el follaje alcanza pleno desarrollo en pocas semanas. La floración ocurre de mayo a junio en el hemisferio norte, restringida a matas de al menos dos o tres años, y la fructificación sigue de junio a agosto, con maduración y liberación de los aquenios al final del verano.
La polinización es mixta. Las flores son pequeñas, blanquecinas y producen néctar accesible, lo que atrae a dípteros, himenópteros y coleópteros de pequeño tamaño, y la arquitectura abierta de la panícula sumada a la producción abundante de polen ligero también favorece el transporte por el viento. La dispersión de los frutos es anemócora, garantizada por las tres alas membranosas del aquenio, con desplazamiento secundario por gravedad y por agua corriente en terrenos inclinados. En la práctica hortícola esa etapa rara vez se completa, porque los tallos florales suelen eliminarse antes de la fructificación.
Al final de la estación de crecimiento la parte aérea se seca por completo y la planta entra en reposo, sobreviviendo el invierno solo por la corona y el sistema radicular.
Especies Relacionadas y Confusiones
El género Rheum reúne varias decenas de especies asiáticas, y la distinción entre ellas es la principal fuente de error de identificación. Los puntos de separación más útiles en campo son el recorte de la lámina foliar, el color de las flores y la anatomía de la raíz en corte transversal.
- Rheum × hybridum Murray designa el complejo híbrido de jardín que implica a R. rhabarbarum y especies afines. Muchos cultivares comerciales pertenecen a ese conjunto y no a la especie pura, lo que vuelve la atribución de un nombre científico al material de huerto una tarea menos directa de lo que parece.
- Rheum officinale Baill. tiene hojas grandes y enteras, pero de margen menos ondulado, y una raíz que exhibe estrías estelares amarillas en corte transversal, ausentes en R. rhabarbarum.
- Rheum palmatum L. se separa con facilidad por las hojas profundamente palmatilobuladas, con cinco a siete lóbulos, por las flores rojizas y por el follaje joven de tono rojo purpúreo.
- Rheum rhaponticum L. es la confusión más persistente. Las dos especies son morfológicamente próximas, y la separación se apoya sobre todo en el origen geográfico, los Balcanes en el caso de R. rhaponticum y el interior asiático en el de R. rhabarbarum, y en la composición química de la raíz, que en R. rhaponticum acumula el estilbeno raponticina. Buena parte de la literatura hortícola de los siglos XVIII y XIX aplicó el nombre R. rhaponticum al ruibarbo de huerta, y el equívoco todavía circula en catálogos comerciales.
- Rheum tanguticum Maxim. ex Balf., de la meseta tibetana, se aproxima a R. palmatum por el recorte foliar y no se confunde con el ruibarbo de huerta.
Fuera del género, el sosia relevante en el huerto es la bardana, Arctium lappa, cuyas hojas basales grandes y acorazonadas pueden engañar a distancia. La observación de la ócrea en la base del pecíolo resuelve la duda de inmediato, ya que esa estructura falta en las Asteraceae.
Fitoquímica
El perfil químico de Rheum rhabarbarum se distingue con claridad del de las especies asiáticas explotadas históricamente por la raíz, y la distribución de los compuestos entre los órganos de la planta es bastante desigual.
En los pecíolos predominan los ácidos orgánicos, con el ácido málico como componente mayoritario y responsable directo de la acidez pronunciada del tejido. El contenido de ácido ascórbico se sitúa entre 8 y 12 miligramos por 100 gramos de materia fresca, y el potasio aparece en torno a 288 miligramos por 100 gramos. La fracción de fibra alimentaria queda próxima al 1,8 por ciento, repartida entre pectinas y celulosa. En los cultivares de pecíolo rojo, la pigmentación se debe a la acumulación de antocianinas, principalmente cianidina-3-glucósido y cianidina-3-rutinósido, concentradas en las capas externas del tejido. Los oxalatos solubles también están presentes en los pecíolos, en una proporción del 0,2 al 0,5 por ciento, valor consistentemente inferior al registrado en las láminas.
Las láminas foliares concentran del 0,5 al 1,0 por ciento de oxalatos solubles y acumulan derivados antraquinónicos, entre ellos emodina y crisofanol, aunque en proporciones bastante menores que las de las especies del género explotadas por la raíz. Es esa combinación la que hace de las hojas la porción tóxica de la planta.
La raíz de R. rhabarbarum contiene antraquinonas y taninos, pero con un perfil y una concentración distintos de los de R. officinale y R. palmatum, y no presenta las estrías estelares anatómicas que caracterizan a esas dos especies en corte transversal.
Historia y Etnobotánica
La trayectoria cultural del ruibarbo se divide en dos capítulos que se cruzan poco. El primero pertenece a las especies asiáticas de raíz, sobre todo Rheum officinale y Rheum palmatum, cuyas raíces secas circulaban por la Ruta de la Seda y llegaban a los boticarios europeos desde la Antigüedad tardía como mercancía de alto valor. Registros de comercio de los siglos XVI y XVII describen el material asiático entre los artículos más caros del inventario de una botica europea, y la búsqueda del origen geográfico de la droga movilizó expediciones botánicas rusas y británicas a lo largo del siglo XVIII.
El segundo capítulo, mucho más reciente, es el de Rheum rhabarbarum y atañe a los pecíolos. La especie llegó a Europa occidental como planta de colección botánica en el siglo XVIII, y el aprovechamiento alimentario de los pecíolos solo se afirmó a partir del final de aquel siglo, con difusión rápida en Inglaterra. Registros hortícolas de comienzos del siglo XIX documentan el desarrollo de la técnica de forzado en Yorkshire hacia 1817, y el llamado triángulo del ruibarbo, delimitado por Bradford, Leeds y Wakefield, se consolidó como el mayor polo productor del mundo a finales del siglo XIX, favorecido por la llegada del ferrocarril y por el abastecimiento rápido de Londres.
En el Asia interior, región de origen de la especie, los registros etnográficos indican que las poblaciones locales recogían pecíolos de plantas silvestres como alimento estacional ácido, práctica documentada en relatos de viajeros y en compilaciones de flora económica del siglo XIX. En Escandinavia y en América del Norte, el ruibarbo entró en los huertos familiares de inmigrantes a lo largo del siglo XIX y ganó un lugar fijo en la cocina doméstica de primavera, asociado a tartas, compotas y conservas, categoría en la que permanece.
Un episodio del siglo XX merece registro aparte. Durante la Primera Guerra Mundial, orientaciones oficiales británicas llegaron a sugerir el consumo de las hojas de ruibarbo como hortaliza en un contexto de escasez alimentaria, recomendación equivocada que resultó en casos documentados de intoxicación y fue posteriormente retirada. El episodio se cita con frecuencia en la literatura sobre plantas tóxicas de huerto.
Conservación
Rheum rhabarbarum no cuenta con una evaluación formal en la Lista Roja de la UICN, lo que la coloca en la condición de especie no evaluada. Tampoco figura en ningún apéndice de la CITES. La ausencia de evaluación refleja la combinación de un área nativa extensa en el interior asiático y una presencia cultivada masiva en todo el hemisferio norte, cuadro que aleja la preocupación inmediata por la persistencia de la especie.
La cuestión de conservación relevante para el ruibarbo es de otra naturaleza y atañe a la diversidad genética cultivada. Como la propagación comercial es casi enteramente vegetativa, por división de coronas, los cultivares en circulación constituyen clones de base genética estrecha, situación que aumenta la vulnerabilidad colectiva ante nuevos patógenos. Los bancos de germoplasma mantenidos por instituciones como el Instituto Vavilov, en Rusia, y el sistema de recursos genéticos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos conservan accesiones de Rheum justamente para contrarrestar esa estrechez.
Otras especies del género enfrentan una presión bastante más seria. Rheum tanguticum, explotada de forma intensiva por sus raíces en la meseta tibetana, figura entre las especies de Rheum con estado de conservación preocupante, contraste que ayuda a dimensionar la posición cómoda del ruibarbo de huerta.
Curiosidades
- El forzado en Yorkshire se hace en galpones oscuros, y la recolección ocurre a la luz de las velas para no interrumpir el ahilamiento. El ruibarbo forzado de la región recibió Denominación de Origen Protegida de la Unión Europea en 2010.
- En condiciones de oscuridad total, el crecimiento de los pecíolos forzados es lo bastante rápido como para que se oigan chasquidos audibles en los galpones, producidos por la rotura de las yemas y la distensión de los tejidos.
- En 1947, un tribunal de los Estados Unidos clasificó el ruibarbo como fruta a efectos arancelarios de importación, pese a que la parte comercializada es un pecíolo foliar y, por tanto, un órgano vegetativo.
- La búsqueda europea del origen geográfico del ruibarbo medicinal asiático fue uno de los motores de la exploración botánica de Asia central en el siglo XVIII, y el comercio de la raíz llegó a ser monopolio estatal en la Rusia imperial.
- La ócrea, vaina membranosa que envuelve el nudo en la base del pecíolo, es el marcador diagnóstico más fiable de la familia Polygonaceae y permite reconocer el parentesco entre el ruibarbo y plantas de apariencia tan distinta como el alforfón.
Aviso: este contenido es informativo y no sustituye la orientación de un profesional de la salud. Consulte a un médico o fitoterapeuta antes de usar plantas medicinales, especialmente durante el embarazo, la lactancia o si toma medicamentos.
Referencias y Estudios Científicos
Ver Todas las 9 Referencias Citadas
- Euro+Med PlantBase. Rheum rhabarbarum L. Botanic Garden and Botanical Museum Berlin. Disponible en: ↗
- 2003 Flora of China Editorial Committee. Rheum L. In: Flora of China, vol. 5. Science Press & Missouri Botanical Garden Press. 2003.
- 1992 Foust, C. M. Rhubarb: The Wondrous Drug. Princeton University Press. 1992.
- International Plant Names Index (IPNI). Rheum rhabarbarum L., Sp. Pl. 1: 372 (1753). Royal Botanic Gardens, Kew; Harvard University Herbaria; Australian National Herbarium. Disponible en: ↗
- 2025 IUCN. The IUCN Red List of Threatened Species. Versión 2025. Disponible en: ↗
- 2006 Kalisz, S.; Szkaradek, K.; Bober, I. Composition of minerals in rhubarb stalks. Polish Journal of Food and Nutrition Sciences, 56(2): 177-180. 2006.
- Linnaeus, C. Species Plantarum, vol. 1. Stockholm. 1753. Disponible en: ↗
- POWO. Plants of the World Online: Rheum rhabarbarum L. Royal Botanic Gardens, Kew. Disponible en: ↗
- World Flora Online. Rheum rhabarbarum L. (wfo-0000404478). Disponible en: ↗
