Pocas plantas herbáceas arrastran una biografía comercial tan larga como la de Nardostachys jatamansi. Se trata de una hierba perenne rizomatosa de la familia Caprifoliaceae, restringida a los prados alpinos del Himalaya y de las cordilleras contiguas del suroeste chino, donde forma matas bajas entre rocas y laderas herbosas por encima de los tres mil metros. El órgano que la hizo famosa queda enterrado: un rizoma corto y cilíndrico, revestido por una maraña de fibras de color castaño rojizo que son restos de bases foliares antiguas, y que desprende un olor amaderado y terroso perceptible a cierta distancia cuando se remueve el suelo.

Ese rizoma es el nardo de los antiguos, el spikenard de las traducciones bíblicas inglesas, materia prima de uno de los ungüentos más caros del mundo mediterráneo y mercancía que atravesaba el subcontinente indio rumbo a Egipto y a Roma mucho antes de que ningún botánico europeo viera la planta viva. La distancia entre el lugar de recolección y los mercados consumidores produjo siglos de confusión sobre la identidad de la especie, una confusión que solo se resolvió en la primera mitad del siglo XIX y cuyos rastros siguen apareciendo en sinónimos y en nombres comerciales que circulan hasta hoy.
Lo que sigue describe la planta y su historia, no su uso. La taxonomía sigue el Plants of the World Online, del Royal Botanic Gardens, Kew, con el nombre confirmado en el International Plant Names Index; la morfología procede del tratamiento de la Flora of China y de la literatura florística himalaya; el registro etnográfico aparece como historia, en tiempo pasado. La situación de conservación es el punto en el que este perfil más insiste, porque la especie está en peligro crítico y la presión sobre ella viene justamente de la recolección del rizoma.
Taxonomía
El nombre aceptado es Nardostachys jatamansi (D.Don) DC., combinación publicada por Augustin Pyramus de Candolle en 1830, en el volumen 4 del Prodromus Systematis Naturalis Regni Vegetabilis, página 624. El basiónimo es Patrinia jatamansi D.Don, de 1825. Fue en ese mismo pasaje del Prodromus donde De Candolle segregó el género Nardostachys del conjunto de las valerianáceas, al reconocer que la planta himalaya no encajaba bien en ninguno de los géneros entonces disponibles.
- Reino: Plantae
- Filo: Streptophyta
- Clase: Equisetopsida
- Subclase: Magnoliidae
- Orden: Dipsacales
- Familia: Caprifoliaceae
- Subfamilia: Valerianoideae
- Género: Nardostachys DC.
- Especie: Nardostachys jatamansi (D.Don) DC., 1830
La adscripción familiar merece una nota. Durante casi dos siglos la especie se trató en Valerianaceae, y es bajo esa familia como aparece en el IPNI, que registra la familia del protólogo. La clasificación APG IV disolvió Valerianaceae dentro de Caprifoliaceae en sentido amplio, de modo que el taxón figura hoy en Caprifoliaceae, subfamilia Valerianoideae. Ambas lecturas describen el mismo organismo, y la literatura reciente todavía alterna entre ellas según la fecha y la tradición de la revista.
Sinónimos
El POWO reconoce nueve sinónimos, una cifra alta para una especie de área tan restringida y explicable por la combinación de material fragmentario llegando a Europa y de poblaciones geográficamente aisladas descritas de forma independiente.
- Fedia grandiflora Wall.
- Fedia jatamansi Wall. ex DC.
- Nardostachys chinensis Batalin (1894)
- Nardostachys gracilis Kitam. (1954)
- Nardostachys grandiflora DC. (1830)
- Nardostachys jatamansi C.B.Clarke (1881), homónimo posterior ilegítimo
- Patrinia jatamansi D.Don (1825)
- Valeriana jatamansi D.Don (1821), nombre ilegítimo
- Valeriana jatamansi (D.Don) Wall., nombre ilegítimo
Dos de esos nombres siguen circulando como si fueran especies válidas. Nardostachys grandiflora DC. fue descrita por De Candolle en la misma página que N. jatamansi y sobrevivió en la literatura farmacognóstica india y nepalí durante buena parte del siglo XX, incluso en documentos oficiales de comercio. Nardostachys chinensis Batalin permanece en uso en parte de la literatura china, que la trata como taxón distinto de distribución más septentrional, y algunos estudios de modelización de la distribución todavía operan con dos especies en el género. Bajo el tratamiento del POWO el género es monoespecífico, y esa es la lectura adoptada aquí.
Hay además un homónimo que no es sinónimo y que causa más estragos que todos los otros juntos: Valeriana jatamansi Jones, publicada en 1790, es una especie diferente, también himalaya, también comercializada, y el origen del problema se describe más adelante, en la sección de especies relacionadas.
Etimología
El nombre genérico combina el griego nardos, designación antigua de una planta aromática oriental que llegó al griego por intermedio de lenguas del Oriente Próximo, con stachys, espiga, en referencia a la inflorescencia densa y compacta que remata el tallo florífero. La misma imagen sobrevive en el inglés spikenard y en el español espicanardo, ambos construidos sobre la idea de nardo en espiga. El epíteto jatamansi viene del sánscrito y describe con precisión el rizoma: jata designa el mechón de cabello enmarañado, la greña de los ascetas que ni cortan ni peinan sus cabellos, y la palabra retrata el fieltro de fibras oscuras que envuelve el órgano subterráneo.
Descripción Morfológica
La Nardostachys jatamansi es una hierba perenne de porte reducido, con rizoma robusto y cáudice erecto u oblicuo, del que parten una roseta de hojas basales y uno o pocos tallos floríferos que alcanzan de 5 a 50 centímetros de altura según la exposición y la altitud. La planta es aromática en todas sus partes, aunque la concentración del olor en el rizoma resulta evidente, y el conjunto vegetativo es glabro o apenas escasamente puberulento. El hábito compacto y la roseta apretada contra el suelo son respuestas típicas a la vida en el piso alpino, donde el viento es constante y la estación de crecimiento dura unas pocas semanas.
Hojas
- Color: verde a verde oscuro, sin variación marcada entre las dos caras
- Disposición: hojas basales en roseta, hojas caulinares opuestas en uno o dos pares
- Hojas basales: de 3 a 25 centímetros de longitud por 0,5 a 2,5 centímetros de anchura, estrechamente espatuladas a linear-oblanceoladas, con pecíolo de longitud próxima a la del limbo
- Hojas caulinares: sésiles o subsésiles, oblongas a ovadas, netamente menores que las basales
- Nerviación: tres nervios principales, visibles al trasluz
- Base, margen y ápice: base atenuada, margen entero, ápice obtuso
Flores
- Color: róseo-purpúreo, rosa o magenta
- Corola: campanulada, de 4,5 a 9 milímetros, con cinco lóbulos ampliamente ovados a oblongos de 2 a 3,8 milímetros, cara externa más o menos vellosa y en ocasiones glabra
- Cáliz: cinco lóbulos semiorbiculares a triangular-lanceolados, por lo general ciliados, que crecen después de la antesis
- Estambres: cuatro, insertos en el tubo de la corola
- Ovario: ínfero, con un único óvulo fértil
- Inflorescencia: cimas congestas reunidas en capítulo terminal de 1,5 a 2 centímetros de diámetro, con cuatro a seis brácteas involucrales lanceoladas y cada flor subtendida por una bráctea propia
Frutos y Semillas
- Tipo: aquenio, con una única semilla por fruto
- Dimensiones: de 3 a 4 milímetros de longitud
- Forma: obovoide, coronado por los lóbulos persistentes del cáliz
- Indumento: hispidez blanca, parcial o uniforme, a veces reducida a casi nada
- Cáliz fructífero: lóbulos deltoides a ovados de 1,5 a 2,5 milímetros, con nerviación reticulada saliente y conspicua
Conviene corregir aquí un error frecuente en los textos de divulgación. El cáliz acrescente de la Nardostachys jatamansi no forma el vilano plumoso característico de Valeriana y de tantas Asteraceae. Los lóbulos permanecen anchos, membranáceos y reticulados, y funcionan más como una pequeña vela rígida que como un paracaídas de cerdas.
Rizoma y Tallo
El rizoma es el órgano diagnóstico de la especie y la parte que sostuvo todo el comercio histórico del nardo. Mide de 2,5 a 7,5 centímetros de longitud, es alargado y aproximadamente cilíndrico, de coloración gris oscura a casi negra por fuera y más clara en el corte, y viene enteramente revestido por mechones densos de fibras de color castaño rojizo, que son pecíolos y vainas foliares de estaciones anteriores descompuestos hasta quedar solo los haces vasculares. Ese revestimiento fibroso es el carácter que permite separar el material auténtico de los sustitutos en el comercio de raíces secas. El cáudice, del que parten los tallos floríferos, es corto y erecto o levemente oblicuo, y el tallo aéreo es simple, sin ramificación por debajo del capítulo.
Distribución y Hábitat
El área nativa de la especie acompaña el arco himalayo y se prolonga hacia el este hasta el interior de China. El POWO registra su presencia en el Himalaya occidental y oriental, en Nepal, en Bangladés, en Assam, en Myanmar, en el Tíbet, en Qinghai y en las provincias del centro-norte y centro-sur de China. En términos de países, eso corresponde a Bután, China, la India, Myanmar y Nepal, con las poblaciones indias concentradas en Arunachal Pradesh, Himachal Pradesh, Sikkim y Uttarakhand, y las nepalíes repartidas por más de veinte distritos, del extremo occidental al Solukhumbu.
El hábitat es alpino y subalpino, entre aproximadamente 3.000 y 5.000 metros de altitud. La planta ocupa prados abiertos, laderas herbosas no perturbadas, afloramientos rocosos y claros en formaciones de enebro y de rododendro, con preferencia marcada por terrenos empinados y húmedos y por suelos de textura franco-arenosa gruesa, ricos en materia orgánica y bien drenados. El régimen climático es el de los monzones de verano superpuestos al invierno alpino, con precipitación concentrada en pocos meses, cobertura de nieve prolongada y una amplitud térmica diaria elevada durante la estación de crecimiento.
No hay registro de naturalización de la especie fuera de su área nativa, ni tampoco de comportamiento invasor en ninguna parte del mundo. La exigencia combinada de altitud, fotoperiodo y frío prolongado la vuelve prácticamente incapaz de escapar del cultivo, y los ensayos agronómicos conducidos por debajo de la franja natural confirman esa limitación de forma bastante drástica.
Cultivo
La propagación se hace por semillas o por división de rizoma, y ninguna de las dos vías es sencilla. Las semillas tienen un comportamiento de almacenamiento poco tolerante: mantenidas a temperatura ambiente, pierden viabilidad en menos de un año, y la conservación a baja temperatura más que duplica ese plazo. En condiciones controladas, la germinación responde mejor a temperaturas en torno a los 15 grados Celsius con iluminación continua, y algunos ensayos registraron mejoras con tratamiento hormonal por ácido giberélico. La profundidad de siembra en torno a medio centímetro, en un sustrato de suelo, arena y materia orgánica bien descompuesta en proporciones iguales, fue la combinación que rindió mejores resultados en vivero.
La ventana de siembra varía con la altitud del vivero, lo que dice mucho sobre la rigidez ecológica de la planta. En altitudes medias, los meses de octubre y febrero se mostraron adecuados; en el hábitat natural, por encima de los tres mil metros, la siembra de mayo es la que acompaña al deshielo. La división de rizoma, hecha durante el periodo de latencia, es el método más fiable cuando existe material de propagación disponible, siempre que cada división conserve yemas viables y sistema radicular propio.
Los ensayos de cultivo que compararon tres franjas altitudinales dieron un resultado inequívoco: a 2.200 metros y a 3.600 metros el cultivo se mostró comercialmente viable en la mayoría de los tratamientos, mientras que a 1.800 metros hubo mortalidad total en todos ellos. Fuera de la franja alpina, por tanto, la especie sencillamente no se establece, lo que explica por qué el abastecimiento del mercado siguió dependiendo de la recolección silvestre incluso después de décadas de intentos de domesticación.
La literatura sobre plagas y enfermedades es escasa, probablemente porque el cultivo comercial nunca alcanzó escala. Los problemas descritos son los previsibles para un geófito de suelo húmedo: pudrición del rizoma en condiciones de encharcamiento prolongado o drenaje deficiente. La presión biótica más citada en el hábitat natural no es una plaga agrícola, sino el pastoreo, ya que el pisoteo y el consumo por rebaños de yaks, ovejas y cabras en prados alpinos figuran entre las amenazas formalmente reconocidas para la especie. En cuanto a la cosecha, el punto crítico es que el producto es el rizoma, y la extracción implica arrancar la planta entera, con muerte del individuo y sin rebrote.
Fenología
El ciclo reproductivo está comprimido en el corto verano alpino. La floración ocurre entre finales de junio y agosto, y la fructificación se extiende de agosto a comienzos de septiembre, de modo que la planta dispone de pocas semanas entre el deshielo y el regreso de las heladas para completar todo el proceso. Fuera de esa ventana la parte aérea desaparece y el rizoma permanece latente bajo la nieve.
La polinización es entomófila, deducida de la morfología floral: corola campanulada de tubo corto, color rosado a magenta, cuatro estambres y recompensa accesible a visitantes de lengua corta, un conjunto compatible con el patrón generalista común en los prados alpinos del Himalaya. La identidad de los polinizadores efectivos, sin embargo, está mal documentada, y no existe para esta especie un estudio de biología floral comparable a los disponibles para congéneres europeos de Valeriana. En las asambleas de visitantes florales de prados alpinos de esa franja altitudinal suelen predominar dípteros e himenópteros de pequeño tamaño, lo que apunta a un sistema poco especializado, pero la atribución directa de polinizadores a la especie sigue abierta.
La dispersión de los aquenios es anemócora de corto alcance. Los lóbulos del cáliz acrescentes y reticulados aumentan la superficie del fruto y favorecen el transporte por el viento, aunque sin la eficiencia de un vilano plumoso verdadero, y la hispidez blanca de la pared del fruto puede contribuir a una adhesión ocasional al pelaje de los herbívoros. El resultado práctico es una dispersión predominantemente local, con formación de núcleos poblacionales densos, un patrón que ayuda a explicar por qué la recolección concentrada en una sola ladera es capaz de eliminar subpoblaciones enteras.
Especies Relacionadas y Confusiones
El caso de la Nardostachys jatamansi es uno de los más instructivos de la botánica económica, porque la confusión nació de un error documentado y sobrevivió a doscientos años de correcciones.
En 1790, William Jones publicó en Asiatick Researches un estudio dedicado a identificar el nardo de los antiguos con una planta viva del Himalaya. Jones trabajó a partir de una descripción y un dibujo enviados por terceros, y el material que recibió de Bután bajo el nombre jatamansi no era la especie correcta, sino la planta que llegaría a conocerse como Valeriana wallichii. El nombre Valeriana jatamansi Jones quedó, por tanto, aplicado al taxón equivocado. La confusión se agravó cuando Roxburgh publicó, en 1799, una figura que combinaba el rizoma del verdadero nardo con el tallo y las hojas de la otra especie. Detectado el problema, Nathaniel Wallich envió material auténtico recogido en Kumaon y en el Gosainthan, y David Don lo describió correctamente, primero como Valeriana jatamansi en 1821 y después, de forma válidamente publicada, como Patrinia jatamansi en 1825. De Candolle transfirió ese nombre al género nuevo en 1830.
Las consecuencias prácticas persisten en el comercio de raíces secas, donde tres plantas circulan bajo nombres vernáculos parcialmente solapados:
- Selinum vaginatum (Edgew.) C.B.Clarke: conocida como bhootkeshi, pertenece a otra familia, Apiaceae, pero produce raíces de aspecto externo y olor semejantes, y es el sustituto más frecuente en los mercados indios. La separación segura exige examen anatómico o perfil químico, ya que el parecido macroscópico es considerable.
- Valeriana jatamansi Jones: llamada tagar o mushkbala, es himalaya como la Nardostachys y comparte varios nombres populares con ella, incluido el propio jatamansi. El carácter más práctico de separación está en el rizoma: en la Nardostachys viene envuelto en el fieltro de fibras retorcidas de las bases foliares, mientras que en la Valeriana los pecíolos carecen de ese revestimiento piloso. La planta viva también difiere, con hojas cordiformes anchas e inflorescencia en panícula abierta, no en capítulo compacto.
- Valeriana officinalis L.: especie europea de la misma subfamilia, de porte mucho mayor, con hojas pinnadas y cimas corimbiformes amplias, sin ninguna posibilidad de confusión con la planta entera, aunque el material seco molido ya se ha mezclado en el comercio.
Se desarrollaron métodos analíticos precisamente para separar las tres, con cuantificación de marcadores por cromatografía en capa fina de alta eficacia, y los perfiles obtenidos muestran que las diferencias químicas entre ellas son lo bastante grandes para un uso diagnóstico.
Fitoquímica de Nardostachys jatamansi
El rizoma y la raíz concentran un aceite esencial rico en sesquiterpenos, y es esa fracción volátil la que responde por el olor característico de la especie. El contenido extraído varía bastante según la procedencia geográfica, la altitud y el momento de la recolección, hasta el punto de que la composición del aceite se ha usado para discriminar orígenes en estudios de perfil químico.
Entre los sesquiterpenos descritos en el aceite aparecen la jatamansona, también referida como valeranona, la nardostacona, el calareno, el guaia-6,9-dieno, el alfa-gurjuneno, el beta-gurjuneno, el valenceno, el alfa-maalieno, el espirojatamol, el seicheleno, el seichelano, el nardostacnol y la aristolona. Los alcoholes sesquiterpénicos beta-eudesmol, elemol y patchoulol integran la misma fracción. El perfil cuantitativo es variable, y diferentes lotes analizados por cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas presentan componentes mayoritarios distintos.
Fuera de los volátiles, la especie acumula cumarinas terpénicas, entre ellas la jatamansina y el oroselol, además del jatamansinol, del esteroide beta-sitosterol y de la furanocumarina angelicina. Los análisis de extractos de raíz y rizoma registran además taninos, flavonoides, compuestos fenólicos en general, saponinas, junto a las fracciones proteicas y de carbohidratos esperadas en un órgano de reserva. El ácido valerénico, marcador clásico del género Valeriana, aparece también aquí, y la comparación de su contenido entre Nardostachys jatamansi, Valeriana jatamansi y Selinum vaginatum fue uno de los parámetros propuestos para distinguir los tres materiales en el comercio.
La distribución de los compuestos en el cuerpo de la planta es fuertemente asimétrica. Los trabajos de transcriptómica que cartografiaron la expresión de los genes de la ruta de los sesquiterpenos encontraron actividad concentrada en los tejidos subterráneos, algo coherente con la observación práctica de que la parte aérea tiene valor comercial nulo y de que solo el rizoma fue objeto de extracción a lo largo de la historia.
Historia y Etnobotánica
El nardo fue uno de los productos de lujo más caros de la Antigüedad mediterránea, y el registro escrito es abundante. Dioscórides trató la planta en el libro I de De Materia Medica, en el siglo I, y anotó la procedencia del material y el modo en que se recogía en las montañas de Oriente. Plinio el Viejo y otros autores latinos mencionaron la sustancia entre las mercancías orientales de mayor valor, y el ungüento circulaba bajo los nombres unguentum nardinum y unguentum nardi spicatae. La escala de los precios queda clara en un pasaje de Horacio, que ofreció a Virgilio un cado entero de vino, algo en torno a treinta y seis litros, a cambio de una pequeña caja de ónice llena de nardo.
En los textos religiosos el producto aparece con la misma carga de valor. El nardo se cita en el Cantar de los Cantares y reaparece en los Evangelios, en la escena en que se rompe un vaso de alabastro que contiene el ungüento, un episodio en el que la estimación de precio mencionada equivale al salario de casi un año de trabajo. Las rutas que traían el material desde el Himalaya hasta el Mediterráneo pasaban por el noroeste del subcontinente indio y por el comercio marítimo del océano Índico, y la distancia entre origen y consumo es buena parte de la explicación del precio.
En Asia meridional, el rizoma figura en las compilaciones clásicas del Ayurveda bajo el nombre sánscrito jatamansi, y la literatura tibetana y la persa también lo registraron. Fuera del contexto médico, del que este perfil no trata, el material se quemaba como incienso en rituales y entraba en composiciones de perfumería, aplicaciones que se mantuvieron durante siglos y que explican una parte relevante de la demanda histórica. En las regiones productoras de Nepal y del noroeste de la India, la recolección en altitud era una actividad estacional de comunidades de montaña, que subían a los prados alpinos a finales del verano, y esa organización del trabajo está documentada en levantamientos etnográficos y en registros de comercio del periodo colonial británico.
Conservación
La Nardostachys jatamansi está evaluada como En Peligro Crítico en la Lista Roja de la UICN, bajo el criterio A2cd, en una evaluación publicada en 2021. La categoría se apoya en la sospecha de una reducción poblacional de al menos el ochenta por ciento a lo largo de los últimos diez años, atribuida a la explotación directa y a la degradación de la calidad del hábitat. Pocas plantas herbáceas de área tan extensa cargan con una categoría de riesgo tan alta, y la razón está en la naturaleza de la recolección.
La extracción es destructiva por definición. Como el producto es el rizoma, la planta entera se arranca, el individuo muere y no hay rebrote a partir de lo que quedó en el suelo. Súmese a eso el crecimiento lento en ambiente alpino, la dispersión de corto alcance y la breve viabilidad de las semillas, y el resultado es una capacidad de recuperación muy baja después de cada evento de recolección. Subpoblaciones enteras ya han desaparecido de las áreas históricamente productoras, y la especie figura entre las plantas más intensamente comercializadas del Himalaya indio. A ese cuadro se añaden el sobrepastoreo, la pérdida de hábitat y la deforestación en las franjas subalpinas de contacto.
La especie consta en el Apéndice II de la CITES desde 1997, lo que somete el comercio internacional a licencias de exportación y a la demostración de que la extracción no perjudica la supervivencia de la población silvestre. Nepal, principal país exportador, opera con la fijación de cuotas nacionales discutidas en el ámbito del Comité Permanente de la convención, y se han implantado proyectos de trazabilidad de la cadena de suministro con apoyo de organizaciones de monitoreo del comercio de vida silvestre. La India y Nepal mantienen programas de conservación en áreas protegidas y ensayos de cultivo en altitud, cuya eficacia choca con las limitaciones agronómicas descritas más arriba.
Curiosidades
- El nombre popular español espicanardo es una traducción literal del binomio griego: nardos más stachys, el nardo en espiga, exactamente la misma construcción que produjo el inglés spikenard y que describe la inflorescencia en capítulo compacto en lo alto del tallo.
- El epíteto jatamansi no describe la flor ni la hoja, sino la maraña de fibras que reviste el rizoma. En sánscrito, jata designa la greña entrelazada de los ascetas que no peinan sus cabellos, y la imagen se aplica con una precisión poco común para un epíteto botánico.
- La confusión de identidad duró más de treinta años e implicó a cuatro de los mayores nombres de la historia natural de la India británica. William Jones describió la planta equivocada en 1790, Roxburgh publicó en 1799 una figura que mezclaba dos especies, Wallich envió material auténtico del Himalaya y David Don acertó por fin en 1825.
- Una pequeña caja de ónice llena de ungüento de nardo valía, según Horacio, un cado entero de vino, una cantidad próxima a los treinta y seis litros. El producto venía de laderas a más de tres mil metros de altitud, del otro lado del mundo conocido.
- El género Nardostachys es hoy monoespecífico según el POWO, pero parte de la literatura china sigue reconociendo N. chinensis como taxón separado, y los trabajos de modelización de la distribución publicados en la última década todavía operan con dos especies. La cuestión no está cerrada.
Aviso: este contenido es informativo y no sustituye la orientación de un profesional de la salud. Consulte a un médico o fitoterapeuta antes de usar plantas medicinales, especialmente durante el embarazo, la lactancia o si toma medicamentos.
Referencias y Estudios Científicos
Ver Todas las 10 Referencias Citadas
- Candolle, A. P. de. Prodromus Systematis Naturalis Regni Vegetabilis, volumen 4, página 624. París, 1830.
- 2026 CITES. Appendices I, II and III. Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres. Consulta en 2026.
- CITES. National Quota Fixation for Jatamansi (Nardostachys jatamansi) in Nepal. Documento del Comité Permanente, SC71 Doc. 12, Anexo 5.
- Dioscórides, P. De Materia Medica, libro I, capítulo 7. Siglo I.
- Don, D. Prodromus Florae Nepalensis. Londres, 1825.
- 2011 Flora of China, volumen 19, tratamiento de Valerianaceae. Science Press y Missouri Botanical Garden Press, Pekín y Saint Louis, 2011.
- 2026 IPNI. The International Plant Names Index. Royal Botanic Gardens Kew, Harvard University Herbaria y Australian National Herbarium. Disponible en www.ipni.org. Consulta en 2026.
- 2021 IUCN. Nardostachys jatamansi. The IUCN Red List of Threatened Species 2021, e.T50126627A88304158. Disponible en www.iucnredlist.org. Consulta en 2026.
- Jones, W. The Spikenard of the Ancients. Asiatick Researches, volumen 2. Calcuta, 1790.
- 2026 POWO. Plants of the World Online, Royal Botanic Gardens, Kew. Ficha de Nardostachys jatamansi (D.Don) DC. Disponible en powo.science.kew.org. Consulta en 2026.
